En Foro Jurídico seguimos apostando por el desarrollo de la tecnología en beneficio de la profesión de los abogados, por este motivo seguimos en la búsqueda de ofrecer a nuestros lectores diferentes especialistas y perfiles de abogados que ya conviven de manera natural con alguno de los productos derivados de las tecnologías y la digitalización. En esta ocasión presentamos al licenciado Ángel Sumano, uno de los creadores de Max, el primer abogado virtual a nivel Latinoamérica que brinda asesorías en Registro de Marcas, Constitución de Sociedades, Despido Laboral y Derecho Familiar.

Ángel Sumano es Licenciado en Derecho por la Facultad de Derecho de la UNAM. cofundador de Fractal Abogados, startup que aplica inteligencia artificial al Derecho, y que fueron  seleccionados por IBM México en 2016 para participar en el programa Early Adopters, en donde se incuban startups disruptivas y de base tecnológica. Es uno de los creadores Max, el primer abogado virtual a nivel Latinoamérica que brinda asesorías en Registro de Marcas, Constitución de Sociedades, Despido Laboral y Derecho Familiar. Es colaborador, a petición del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, de la obra colectiva La protección de los datos personales en México, con el artículo “Inteligencia artificial y protección de datos”. Asimismo, colaboró como autor en el primer trabajo colectivo iberoamericano de investigación jurídica de Derecho Informático y Derechos Digitales, con el capítulo “La re-evolución del Derecho en la era de la inteligencia artificial”. A continuación presentamos la entrevista.

¿Desde tu óptica, cómo ha modificado la tecnología a la práctica de los abogados?

En primer lugar, debemos tener presente que la tecnología en la industria legal no implica únicamente, como hoy de manera errónea lo hace percibir la emergente corriente de Legaltech, el surgimiento de sistemas inteligentes o desarrollo de potentes algoritmos. La tecnología aplicada a la industria de los servicios legales se refiere a todo aquello que ha logrado facilitar y eficientar la actividad del abogado en su día a día a lo largo de las décadas.

Desde haber pasado por la máquina de escribir, luego a la máquina de escribir eléctrica, posteriormente a la computadora y finalmente a un Ipad, ahí encontramos tecnología, por citar un ejemplo, que claramente ha modificado a la profesión. Otra tecnología igualmente detonante han sido las comunicaciones, desde correos postales, el fax, el correo electrónico y actualmente los mensajes vía Whatsapp, que permiten a un abogado compartir inmediatamente información con sus clientes.

 

“La tecnología aplicada a la industria de los servicios legales se refiere a todo aquello que ha logrado facilitar y eficientar la actividad del abogado en su día a día a lo largo de las décadas.”

 En segundo lugar, la tecnología representa para el abogado una herramienta que le permite potenciar su capacidad para desarrollar de mejor manera sus actividades, disminuyendo significativamente un desgaste de energía innecesaria, lo cual supone una mejor calidad en sus servicios e incluso en la calidad de su estado anímico.

Por ello, no debemos perder de vista que la tecnología ha estado siempre presente alrededor de la práctica del abogado, quien, de manera voluntaria o voluntariamente a la fuerza, la ha adoptado al comprender su valor.

Finalmente, sería absurdo de mi parte comparar el potencial de las tecnologías de décadas anteriores con las actuales, e incluso con las que están por venir, sin embargo todas ellas han tenido y tienen al día de hoy, un factor en común de lo que representan para la industria legal: oportunidad.

Por lo tanto, la tecnología una vez que irrumpe en la industria legal, logra generar cambios no sólo funcionales, sino también mentales. Se rompen viejos y obsoletos paradigmas y se abren nuevos y apasionantes caminos para hacer las cosas. Esa es la maravillosa sal y pimienta con la que se cocina la tecnología. Queda claro con ello que, para expresarlo en términos netamente jurídicos, la tecnología modifica favorablemente el fondo y forma, la práctica del abogado.

 

¿Cómo será la práctica profesional de los abogados en el futuro cercano? ¿En qué va a cambiar?

Lo veo profundamente amenazante para quienes no sepan abrazar el cambio, pero altamente prometedor para quienes logren comprender hacia dónde se dirige el puck de hockey y no, dónde ésta hoy el puck. Ya lo decía Charles Darwin en su teoría de la evolución de las Especies: “No es la especie más fuerte, ni la más veloz, ni la más inteligente la que sobrevive, sino la que mejor se adapta al cambio”. Claro ejemplo de ello y de quienes lograron visionar hacia dónde se dirigía el disco de hockey, fueron por ejemplo Uber, Netflix y Amazon.

¿Qué nos garantiza que en cinco años o menos los abogados seamos indispensables para resolver un problema legal? Por supuesto la lógica, pero sobre todo contextualizar esa pregunta centrándonos únicamente en dónde está hoy el disco de hockey, hace que esa interrogante suene a locura y que su sólo planteamiento se desestime de manera arrogante y categórica.

Pero, ¿y no fue así como comenzó la declive estrepitosa de Blockbuster al desprestigiar arrogante y categóricamente a aquella innovadora y disruptiva startup llamada Netflix?

Es por esa razón que un error muy grave es querer imaginar el futuro de la profesión del abogado, basado en las reglas actuales. Citando a Edmund Burke: “Nunca puedes planear el futuro a través del pasado”. Y precisamente, nosotros seremos el pasado dentro de un año, qué imaginar dentro de cinco años, seremos un súper pasado.

Una gran manera de hacerse una idea sobre cómo cambiará la práctica profesional del abogado, es documentarse sobre los cambios tecnológicos que están generándose día con día, los cuales de pronto puede parecer no tener ninguna conexión con la industria legal pero que, observando de manera más detenida, pueden llegar a convertirse en una tecnología que tenga una aplicabilidad altamente útil en los servicios legales, al tiempo que sea escalable y más inquietante aún, considerablemente efectiva y de bajo costo.

Un ejemplo claro de lo anterior, son los chatbots, inicialmente pensados sólo para operar en el sector de retail y posteriormente ocupados en todo tipo de industrias y de prestación de servicios, incluidos, por supuesto, los servicios legales.

Más allá de entrar en el debate tan gastado sobre si el abogado va o no va a desaparecer y alarmarnos sobre el futuro de nuestra profesión, considero que debemos preguntarnos sobre cómo están adaptándose al cambio tecnológico otras industrias, quiénes son los nuevos players en esas industrias, cuáles son los nuevos modelos de negocio que han emergido, cuáles son las innovaciones (más allá de sólo las tecnológicas) que han cautivado a los mercados a cada uno de los nuevos actores de cada industria, y así podríamos seguir formulando más y más preguntas, todas ellas enfocadas hacia una sola dirección: la comprensión.

Concretamente, la respuesta a la pregunta no la tengo, más bien me interesa descubrirla, mejor dicho, me apasiona descubrirla. Y comulgo ampliamente con la frase de Víctor Hugo: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”.

 

¿Para ti que significa el concepto de abogado digital?

Significa “esperanza”. Hasta hace muy poco tiempo, y me refiero a hace no más de cinco años, pensaba que tu servidor era el único loco que soñaba con revolucionar la industria legal en México, o que pensaba en aplicar tecnología como inteligencia artificial a los servicios legales. Creía firmemente que un abogado debía adentrarse en el mundo de los lenguajes de programación para comprender la gran similitud que el Derecho y la programación guardan entre sí. Era un sentimiento de frustración total e incluso de soledad el no coincidir mi manera de ver la profesión de abogado con la de mis colegas más tradicionales.

De pronto, recientemente comienzo a escuchar y leer en diversas plataformas la palabra Abogado Digital, y por supuesto me causa muchísima curiosidad conocer de qué va dicho concepto. Es ahí cuando descubro que existen más abogados igualmente apasionados sobre temas de tecnología aplicada a la industria legal, pero con un enfoque ampliamente práctico y propositivo.

 

“Un Abogado Digital es quien se atreve, irónicamente, a salirse de la norma, para crear unas nuevas que se adapten de mejor manera al entorno y a su realidad, en pro de construir una formación profesional altamente integral, multidisciplinaria e innovadora.”

 

Abogado Digital representa dejar la seguridad que te brinda el cobijo de la certidumbre, de navegar siempre en las aguas que ya conoces y que no te retan, para en su lugar, haber logrado llegar a un mundo totalmente nuevo en donde existe gente, en éste caso abogados, que comparten tu visión y lo más valioso, la complementan.

Puedo afirmar por lo tanto que, un Abogado Digital es quien se atreve, irónicamente, a salirse de la norma, para crear unas nuevas que se adapten de mejor manera al entorno y a su realidad, en pro de construir una formación profesional altamente integral, multidisciplinaria e innovadora.

 

¿Qué tienen que hacer los abogados actuales para convertirse en abogados digitales?

Suena chistoso, ya que pareciera que se están convirtiendo a una nueva religión, sin embargo, creo que es válido y necesario buscar dar una nueva etiqueta a la sangre nueva de abogados que son afines a la incorporación de nuevas tecnologías en su día a día.

Pero, justamente como lo comentaba al inicio, si bien la tecnología es el detonante perfecto que permite romper esquemas anticuados, también es el vehículo que logra despertar una nueva mentalidad, lo cual no es exclusivo de los abogados jóvenes, precisamente al ser un mindset, uno puede encontrar un abogado digital de cualquier edad, ya que todo es un tema de actitud.

Finalmente, México necesita que cada vez más abogados comprendan la importancia y relevancia de adoptar los temas digitales, así como comprenderlo más que rechazarlo. Desde mi experiencia, ese cambio ya comienza a darse, por supuesto de manera muy lenta, pero lo importante es que ya está ocurriendo y a diferencia de hace casi cinco años cuando me sentía absolutamente solo, hoy comienzan a emerger cada más Abogados Digitales que, estoy convencido, encabezaremos la nueva era y visión del Derecho dentro de los próximos años.

 

 

 

 

 

 

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